CARDÓN

  • Pancho Guerra - Cacto indígena de uno o más tallos carnosos, verde pálido y de forma acanalada, con las aristas de estos canales erizadas de pequeñas y duras púas. (La especie más común en la isla se produce espontánea y abundantemente en zonas de terreno duro y yermo, con marcado acento africano, creciendo masivamente sobre anchos espacios y elevándose a sorprendentes alturas en forma de barrocos candelabros. Estas varas dan unas florecillas de color púrpura. Se crían también, aunque escasamente y casi limitados a la jardinería, los de un solo tallo, más gruesos y bastante más altos, que en ocasiones desarrollan algún nuevo vástago cuando son adultos. Estos dan una efímera y hermosa flor blanca, que abre de noche y se desmaya y muere con la luz del día. La savia que, apenas heridos, arroja el cardón abundantemente es densa y blanca, semejante a la leche: leche de cardón. Las aplicaciones terapéuticas de esta savia reciben un canto de don José de Viera y Clavijo -Diccionario de Historia Natural-. El sutil Arcediano nos cuenta que entre los procedimientos usados por los primitivos canarios para pescar figuraba el empleo de la leche del euforbio o cardón. Precisa don José: "Mezclada en los grandes charcos y rías, donde después de las mareas quedan estancados los peces, los aturde y mata de modo que se pueden tomar con las manos de encima de la superficie." Y añade: "Este es el método que llamamos embarbascar." Igualmente se emplea la de otro euforbio: la tabaiba.
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