CAMBULLÓN

  • Pancho Guerra - Tráfico y trueque de mercancías que se realiza en los puertos y muelles desde botes y chalanas entre populares vendedores y viajeros y tripulantes de barcos en tránsito. (Según el Diccionario de la Academia el término es de origen sudamericano. Será el más inmediato, porque el profesor Corominas le asegura una ascendencia portuguesa. El texto oficial recoge las siguientes acepciones: Perú: enredo, trampa, cambalache de mal género ; Chile: cosa hecha por confabulación de algunos, con engaño o malicia, para alterar la vida social o política ; Colombia y Méjico: cambalache. Esta acepción colombiano-mejicana -"trueque de objetos de poco valor"-es la que más se asemeja a la isleña. Corominas añade Canarias a los países citados, donde el término está vivo. En el cambullón, toma y daca de especies, se intercambian las más singularmente heterogéneas cosas, desde loros por whisky a calados por medicamentos. Es campo el cambullón del más rico y vívido anecdotario insular, alimentado por un mundillo de pícaros que sin llegar casi nunca a la truhanería, cacarean y no ponen huevo, si pueden, llegando en ocasiones a sacar leche de una alcuza, como quien dice. "Al ave de paso cañazo", rezan por Castilla. Y esto sí que lo hace el cambullonero, que si a mano viene trueca la parda facha de un gorrión en la más linda y variopinta de las aves. "No canta", expresa con recelo el comprador de uno de estos pájaros "decorados". Y replicaba, vehemente, el cambullonero: "¿Cómo quiere que cante ahora si el animalito "extraña"... ? iDéjelo que se arregoste y agarre "confiansa", que ya verá! "Entonses" lo tendrá que mandar a callar". La más famosa anécdota del cambullón es, quizá, la de aquel vivo y renegrido traficante que le colocó a un "míster" un pájaro con un defecto en una pata. Advertido el inglés de que su canario era cojitranco gritó desde la borda al cambullonero: " i Ou! ¡Nou! iEl está cojo!" A lo que el de abajo replicó, tirado atrás en su chalanilla: "Bueno, ¿y qué? i"Usté" "pa" qué lo quiere, "pan cantar o "pan bailar...?" Debe insistirse en que se trata de una picaresca de mucho color y poca vileza. Los viejos castellanos dejaron dicho: "Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada, no les des posada". El cambullonero es pícaro calzado, aunque generalmente con humildes alpargatas, lo que prueba de paso su honestidad. El de más enrevesado garagato pasará la portada de la Gloria bien delante del banquero más devoto. Pero aunque anduviera descalzo podría compartir cualquier techo, porque fuera de los costados de las naves a las que arrima su bulla y su tenderete, es hombre de corazón sin trastienda. Alguno sale ruin y se hace rico, pero esto pasa también en el campo de los decentes oficiales).
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